El Universo Cinematográfico de Marvel como museo

El universo Marvel no solo está lleno de superhéroes y batallas épicas. También es un museo oculto donde el arte moderno y la historia visual refuerzan su narrativa.

¿Sabías que en Los 4 Fantásticos aparece un móvil de Alexander Calder colgando en el centro de la sede del equipo?

En medio de pantallas, supertecnología y trajes imposibles, este elemento parece pasar desapercibido. Pero no está ahí por accidente. El trabajo de Calder, con sus formas abstractas en equilibrio constante, flotando en el aire como si obedecieran su propia física, encarna una idea muy específica del siglo XX: el futuro como una coreografía entre arte, ciencia y tecnología. Su inclusión en este espacio dice mucho más de lo que aparenta.

Es una pieza que alude al modernismo estadounidense, al optimismo de la era espacial, al arte como un lenguaje del progreso.

Pero esta no fue la primera vez que el arte se coló en el universo Marvel.

A lo largo del MCU, el arte ha aparecido como escenario, como símbolo, como accesorio decorativo o como guiño para quien se detiene a mirar más de tres segundos el fondo de una toma. Desde murales monumentales inspirados en Diego Rivera hasta pósters pop con guiños a Shepard Fairey, las películas de Marvel han sido también, sin proponérselo del todo, una galería visual de referencias a la historia del arte.

A continuación, te mostramos cómo, desde sus primeras películas, el MCU ha utilizado el arte como herramienta narrativa, decorativa o simbólica.

Captain America: The First Avenger (2011)

Durante la Exposición de Tecnología del Futuro de 1943 (inspirada en la Feria Mundial de Nueva York de 1939, un evento que buscaba presentar “el mundo del mañana” a través del diseño, la arquitectura y la industria), aparecen dos murales:

Un mural narrativo al estilo de Diego Rivera y Thomas Hart Benton, lleno de figuras trabajando, engranajes, industria y orgullo nacional.

Otro mural geométrico que recuerda al trabajo de Stuart Davis, pionero del modernismo estadounidense, influido por el jazz y el cubismo.

Estos murales no solo ambientan: representan una visión del arte como propaganda del progreso.

Captain Marvel (2019)

A diferencia de otras películas del MCU donde el arte aparece como decoración, símbolo de poder o parte de la arquitectura narrativa, Captain Marvel no presenta obras de arte reconocibles ni referencias directas a la historia del arte. Esta ausencia no es casual: la película está más enfocada en entornos militares, tecnológicos o alienígenas, todos funcionales, limpios y sin ornamentación.

Las escenas en bases de la Fuerza Aérea, naves espaciales o laboratorios remiten a un diseño utilitario y austero, donde lo decorativo desaparece. Incluso la Tierra de los 90 se presenta con una estética más culturalmente pop que artística: Blockbuster, internet viejo, mapas, archivos, camisetas y referencias noventeras. El paisaje visual está más cerca de la cultura de masas que del arte formal.

Esta falta de arte también puede leerse como parte del contexto: Carol Danvers es una mujer cuya historia ha sido sistemáticamente borrada o desdibujada. El mundo en el que habita no está construido para la contemplación, sino para el combate, la memoria fragmentada y la vigilancia.

Iron Man (2008)

Tony Stark no solo colecciona autos y gadgets: su casa es un mini museo del arte contemporáneo.

Pinturas abstractas que recuerdan a Jean-Michel Basquiat, Willem de Kooning y Mark Bradford.

Fotografías aéreas industriales al estilo de Edward Burtynsky o Peter Bialobrzeski.

En su laboratorio: una copia de Flags I de Jasper Johns.

Y por si fuera poco: una silla Eames, ícono del diseño modernista.

El arte aquí no es decoración: es una extensión del ego de Stark y su identidad como millonario culto y sofisticado.

Iron Man 2 (2010)

Aquí Tony Stark tiene colgado un cuadro de Barnett Newman… que desprecia y quiere quitar.

Lo sustituye con una imagen pop de sí mismo —tipo póster de campaña HOPE de Shepard Fairey, o algo salido de un cómic de Lichtenstein.

También aparecen una fotografía de paisaje estilo Richard Misrach y otra obra reconocible: Pantheon, Rome de Thomas Struth.

Este momento es un manifiesto visual: Stark reemplaza el arte moderno abstracto por su propia figura pop. El arte deja de ser reflexión para volverse marca.

Thor (2011)

No hay obras específicas, pero Asgard en sí es una gran composición visual.

Su arquitectura remite a una mezcla de catedral, templo y ciudad futurista. El diseño de producción cita el art déco, la arquitectura nórdica y el cine de ciencia ficción clásico.

Asgard es arte total: no necesita museos porque ella misma lo es.

The Avengers (2012)

Durante una escena ambientada en una gala en “Alemania” (aunque fue filmada en la Biblioteca Pública de Nueva York), Loki aparece frente a un público vestido de gala, exigiendo sumisión absoluta. A su alrededor, el espacio arquitectónico y visual no es cualquier cosa: es un templo cultural del conocimiento y la historia.

En la sala se encuentra una escultura que remite al toro doble de Persépolis, símbolo del poder imperial aqueménida, usado en columnas monumentales para sostener techos sagrados.

Se puede ver el mural The Evolution of the Book de John White Alexander, que traza un recorrido alegórico del conocimiento humano a través del tiempo.

También destaca un vitral neoclásico que refuerza el aura solemne del espacio, lleno de figuras alegóricas y luz tamizada.

La elección de este lugar —aunque fingidamente europeo— está cargada de significado: Loki, un dios con complejo de superioridad, pronuncia su discurso sobre el orden y la obediencia rodeado de símbolos visuales de imperios antiguos, conocimiento y autoridad moral. Marvel no lo dice con palabras, pero lo muestra con arte.

El arte está en todas partes (incluso donde menos lo esperas)

El universo cinematográfico de Marvel ha estado habitado por el arte desde su origen. A veces como fondo, otras como símbolo narrativo, y en más de una ocasión como statement visual, las obras de arte aparecen no solo para embellecer, sino para reforzar ideas de poder, memoria, conocimiento, historia y propaganda.

Incluso en películas donde el arte parece ausente (Captain Marvel), esa omisión se puede leer como parte del contexto narrativo. El arte no siempre está colgado en una pared: a veces está en lo que no vemos, en lo que fue removido o reemplazado por estructuras más funcionales, militares o tecnológicas.

Este recorrido por las primeras películas del MCU nos muestra que Marvel no solo construye mundos con efectos especiales, sino también con referencias culturales, estéticas e históricas que enriquecen su universo visual.

Y esto apenas comienza.

Pronto exploraremos qué otras obras se esconden (o se exhiben abiertamente) en las siguientes fases del MCU. Porque en este universo, el arte también es un superpoder.

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